Desde el siglo 12 la reliquia de la Santísima Sangre
es venerada por parte de numerosas Hermandades y asociaciones
de Brujas. Todavía hoy en día los prelados, el clero y las
autoridades civiles en nombre de toda la población le
tributan honor.
A través de esta reliquia los creyentes rememoran el
sufrimiento de Cristo, Hijo de Dios hecho hombre y su resurrección,
fuente de nuestra salvación.
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